Blogg, la bitácora de Grandguignol Ediciones

El “misterio” Traven

Publicado el 5 de febrero de 2010

Citábamos en nuestro anterior post a B. Traven, junto a Salinger y Pynchon, como modelo de escritor de éxito que huye de los focos públicos. El caso de Traven es, tal vez, el más extremado, ya que fue un maestro en el arte de la ocultación, hasta el punto que las pocas cosas que se conocen de su personalidad y de su biografía podrían perfectamente ser meras especulaciones. Ni siquiera se sabe con certeza el nombre que se abrevia con esa B., aunque se cree que es Bruno.

Veamos las conjeturas respecto a su vida. Es posible que se tratase de un escritor alemán anarquista y antibelicista llamado Ret Marut, que hubo de abandonar su país de origen y se radicó en México en 1923, donde vivió hasta su muerte en 1969. Lo cierto es que el estilo y la temática de la primera novela que publicó concuerdan con esta idea.

La nave de los muertos, recientemente reeditada por Acantilado, con traducción de Roberto Bravo de la Varga,  es un tremendo alegato contra los burócratas, los políticos, los nacionalistas, los militares, etc., envuelta en una soberbia y emocionante aventura épica protagonizada por Gerard Gales, paradigma de los fracasados, que afronta su tremenda peripecia vital con admirable y libérrima gallardía. Se trata de un marinero que pierde su barco en Amberes por culpa de una borrachera, y queda abandonado, solo, sin dinero ni documentos. Sin sus papeles se convierte de repente en un “no existente” para las instancias oficiales, condenado a vagar por diversos países, acosado, encarcelado y al final expulsado de todas partes. Hasta que consigue embarcar en el Yorikke, la nave los muertos, un desvencijado vapor mercante cuya tripulación se compone precisamente de “sin papeles”, “no existentes”, muertos en vida condenados navegar de puerto en puerto sin posibilidad de desembarcar. La nave de los muertos es un relato que deberían leer obligatoriamente muchos de nuestros políticos actuales.

Pero la novela más conocida de Traven no es otra que El tesoro de Sierra Madre (también reeditada por Acantilado), pues en ella se basó la película del mismo título dirigida por John Huston en 1947, protagonizada por Humphrey Bogart. Cuando Huston comenzó los preparativos del rodaje, la productora Warner Brothers, escribió a Traven invitándole a trasladarse a Hollywood para participar en el guión. Declinó la invitación sugiriendo que Huston y él se encontraran en México, donde podrían aprovechar para localizar escenarios (fue una de las primeras películas americanas que se rodó íntegramente en exteriores en un país extranjero). Pero en vez de Traven compareció un tal Hal Croves, con una carta del novelista que garantizaba que podría perfectamente sustituirle, pues lo conocía todo de su obra. Efectivamente, Croves desempeñó un papel fundamental en la película, no solo en la redacción del guión, sino en su rodaje. En todo ese tiempo John Huston no fue capaz de confimar su sólida sospecha de que Croves era el propio Traven. El éxito de El tesoro de Sierra Madre fue grandísimo y catapultó la figura del novelista, que pese a ello logró preservar su anonimato hasta el final de sus días.

El “misterio” Traven (como el de Salinger) tiene una sencilla explicación. La dió él mismo en una de sus cartas conservadas: “Todo mi misterio consiste en que odio a los columnistas, reporteros y críticos que no saben nada respecto a los libros sobre los que escriben. No hay mayor alegría ni satisfacción para mí que el hecho de que nadie sepa que soy escritor cuando me presentan a la gente o voy a los sitios… Solo así puedo decir lo que me plazca sin que algún pedante o intelectual me recuerde que un escritor de tanta reputación no debería decir tonterías”.

Finalmente, debo referirme a nuevamente a la película. El tesoro de Sierra Madre es una obra maestra, una de las muchas de John Huston (que sin embargo también rodó filmes mediocres que empañan su grandeza). De sus tres protagonistas, Humphrey Bogart, Tim Holt y Walter Huston (padre del director), destaca especialmente este último, que recibió por su magistral papel un Oscar al mejor actor de reparto, y que la revista Theatre Arts, en aquel tiempo la “biblia” del arte dramático, calificó como “la interpretación más perfecta que se ha hecho en la pantalla americana”.

3 comentarios | Añadir un comentario

  • nicolás

    9 febrero 2010 | 13:06

    Muy interesante la información sobre B. Traven. Yo leí El tesoro de Sierra Madre en la vieja edición de Bruguera, pero no conocía La nave de los muertos, que voy a buscar. Pero debo hacer un reproche a este artículo. ¿Filmes mediocres [de John Huston] que empañan su grandeza? No estoy de acuerdo, a mí me parece que Huston es uno de los más grandes.

  • Àngel Lluís Carrillo Pujol

    27 febrero 2010 | 11:44

    Hola Juan Ignacio.
    Me han encantado esos tus dos últimos posts, los he colgado en mi blog.
    No sé si hoy en día un escritor podría vivir de escribir sin aparecer en los medios de comunicación, aunque creo que muchas veces estarían mejor callados, porque algunos ganan un lector con cada frase pero pierden dos.
    Tengo la absurda teoría que el éxito de la trilogía de “Millenium” se sustenta en que el escritor murió. Con Larsson vivo la envidia o cualquier entrevista con el escritor se hubiera llevado un elevado porcentaje de su éxito a la basura.
    Somos así, unos lobos para nuestros congéneres.
    Saludos

  • gguser

    27 febrero 2010 | 14:34

    Àngel Lluís, encantado de tomar nuevamente contacto contigo. Enhorabuena por la publicación de tu última novela, Tarrako. Ya sabes que a mí me encantó, y que la hubiera publicado si los tiempos actuales no fueran tan duros. Sigue en contacto, porque pronto habrá novedades en Grand Guignol, centradas en la edición digital.
    Un abrazo, Juan Ignacio

Añadir un comentario